Abre, toma una, presiona para cerrar. El imán la atrapa.
La púa que siempre falta. Ya no más.
Tallada como una gema.
- La gente la agarra solo para girarla en sus manos.
- Apiladas, seguras, sin ruido
- Graba un nombre. El tuyo, o el de alguien más.
Porque tu púa merece un hogar.























